La merienda con familias, un espacio para encontrarnos y hacer comunidad

Hay momentos en la vida del colegio que, aunque sencillos, terminan convirtiéndose en recuerdos importantes. La «Merienda del Loreto», es uno de ellos. Un encuentro pensado para las familias de infantil que, entre cafés, meriendas y conversaciones compartidas, va construyendo algo mucho más valioso: comunidad.
Porque estas meriendas no son solo una cita en el calendario escolar. Son un espacio de convivencia donde las familias pueden conocerse, compartir experiencias y sentirse acompañadas en una etapa tan especial —y a veces tan intensa— como son los primeros años de nuestros hijos en el colegio.
En infantil todo es nuevo. Los niños comienzan a dar sus primeros pasos en la vida escolar y, con ellos, también las familias iniciamos un camino lleno de emociones, dudas, aprendizajes y descubrimientos. Y precisamente ahí nace el valor de encuentros como este: descubrir que no estamos solos.
Durante la merienda surgen conversaciones espontáneas que muchas veces terminan siendo un gran apoyo. Hablamos de rutinas, de miedos, de pequeños logros diarios, de cómo viven nuestros hijos esta etapa o de cómo afrontamos nosotros los cambios que trae consigo crecer junto a ellos. Compartimos inquietudes, consejos y experiencias que ayudan, reconfortan y acercan.
Sobre todo, compartimos tiempo
Tiempo para parar un momento en medio del ritmo acelerado del día a día. Tiempo para conocernos más allá de la puerta del aula o de los saludos rápidos de entrada y salida. Tiempo para poner nombre y rostro a otras familias que, aunque vienen de historias diferentes, comparten una misma ilusión: acompañar a sus hijos e hijas en esta aventura de crecer. Y es ahí donde realmente “hacemos colegio”.
Porque un colegio no se construye solo dentro de las aulas. Se construye también en estos pequeños encuentros donde nacen la confianza, la cercanía y el sentimiento de pertenencia. Cuando las familias se conocen y crean vínculos, los niños también crecen en un entorno más unido, más humano y más acogedor.
La «Merienda del Loreto» es una oportunidad para fortalecer esa unión entre familias y colegio, para sentir que formamos parte de algo más grande: una comunidad educativa que acompaña, escucha y camina junta.
Además, hay algo muy especial en la sencillez de estas tardes. Las risas compartidas, las conversaciones improvisadas, las anécdotas de nuestros pequeños o ese momento de desconexión mientras los niños juegan y disfrutan. Son instantes cotidianos que, sin darnos cuenta, enriquecen enormemente la vida escolar de las familias y crean recuerdos que permanecen.
Hacer del colegio un hogar compartido
En un mundo que muchas veces nos empuja a ir deprisa, estos encuentros nos recuerdan la importancia de detenernos, mirarnos y compartir. De apoyarnos unos a otros. De sentirnos cerca. Porque cuando las familias participan, se implican y crean lazos, el colegio se convierte verdaderamente en un hogar compartido.
Desde el colegio queremos agradecer a todas las familias que hacen posible estas meriendas con su presencia, su alegría y sus ganas de compartir. Cada conversación, cada sonrisa y cada momento vivido suma y fortalece esta gran familia que formamos entre todos.
Ojalá sigamos encontrándonos muchas tardes más alrededor de una merienda, construyendo recuerdos, amistades y ese espíritu de comunidad que hace tan especial nuestra etapa en infantil. Porque cada merienda compartida es, en realidad, una manera preciosa de seguir haciendo colegio juntos.
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